
Creo que a todos nosotros nos sucedió lo mismo, porque segura estoy de que en nuestros inicios no sabíamos realizar ninguna de las actividades que se deben desarrollar al planear una clase, es decir no teníamos conocimiento de lo que deberíamos hacer. Con decirte que el primer día de mi clase tuve que ir a la subdirecciòn para pedir asesorìa a la subdirectora y me pasé toda esa semana en la subdirecciòn pregunte y pregunte cómo deberìa de llenar esos formatos tan extraños que me habían solicitado.
Imagínate, todos mis compañeros me veían con extrañeza me imagino que pensaban que había hecho algo malo y estaba siendo regañada.
Pero no había otra forma de aprender.
Todos poseemos ese entusiasmo por mejorar nuestras clases y no nos importa el restarle horas al sueño para poder mejorar nuestra práctica docente y así ver con gusto que nuestros alumnos estan siendo mejores seres humanos, y sobre todo qie les gusta nuestra materia o por lo menos hacen el esfuerzo por aprender algo.
Y los estudiantes ya no se salen de nuestras clases como lo hacen con algunas otras asignaturas. Eso es una ganacia muy grande y nos reconforta mucho, el ver que nuestro esfuerzo no es en vano, que vamos dejando huella en nuestros alumnos, porque al fin y al cabo en esta vida para que sepan que pasamos por ella hay que dejar "huella".
Inicié en la docencia con más de 38 años de edad y eso por ningún motivo ha sido un obstáculo para frenar nuestro ímpetu por mejorar y sobre todo actualizarnos en todo momento.
Lo importante es que nunca nos hemos dado por vencidos y si algún grupo representa un reto, lo aceptamos.
Y esto me recuerda hace unos 6 años, que en la escuela había un grupo que se había identificado mucho con la otra maestra que impartía la misma materia que ya y se había hecho a la idea de que seguirían con la misma maestra y para su sorpresa me asignan ese grupo, obviamente hubo mucho rechazo del grupo hacia mí y el director nos mandó llamar a las dos maestras y nos comentó y me indicó si aceptaba ese grupo o mejor me lo cambiaba y mi respuesta fué una rotunda negación, como a mí me agradan los retos, acepté continuar con ese grupo y vieras que al final obtuve su reconocimiento y su aceptación.
Todos hemos tenido muchas lagunas al tratar de dar una clase y que poco ha poco hemos subsanado esas carencias que tenemos en pedagogìa gracias a los cusrsos, talleres o diplomados que hemos ido tomando para poder mejorar nuestras clases, pero eso no ha sido todo, sino que también hemos cambiado nuestra forma de ser nos estamos volviendo más humanos y te aseguro que los alumnos lo han notado y eso nos hace tener más empatía con ellos.
¡¡Sigamos aprendiendo más para beneficio de nuestros estudiantes!!

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